PARA QUÉ SON USADOS LOS PARAÍSOS FISCALES?

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La respuesta a esta pregunta pudiera ser obvia para muchos, ya que lo primero que se viene a la mente sin duda alguna es que son usados para evadir impuestos o para ocultar ganancias de negocios ilegales, entre otras razones que son manejadas de manera usual para señalar los motivos del porqué deberían desaparecer los territorios conocidos como paraísos fiscales.

Sin embargo, un paraíso fiscal puede tener finalidades distintas y ser usado con fines de protección patrimonial, de tal forma que habrá territorios identificados como paraísos fiscales que debido a sus condiciones fiscales y financieras serán idóneos para ser usados por personas físicas, mientras que habrá otros territorios cuyas características financieras los hará adecuados para las grandes compañías multinacionales y sus razones de negocio.

En el caso de las personas físicas, por supuesto refiriéndonos a personas que poseen una gran fortuna, como artistas, deportistas y empresarios, para poder disfrutar de los beneficios de tales territorios en ocasiones es necesario cambiar su residencia a tales territorios, ya que el requisito para ello es ser residente en el país o territorio de que se trate.

Así es posible encontrar a muchos deportistas o artistas que tienen su residencia oficial en esos territorios o países, aunque en realidad pasen la mayor parte del tiempo en otro lugar, ya que la vía de la doble nacionalidad no sirve en muchos casos, mientras que la residencia constituye un requisito prácticamente general en ese tipo de territorios, con algunas excepciones como el caso de la Isla de Montserrat, en donde no es necesaria la condición de residente.

Como sabemos, uno de los principales atractivos de un paraíso fiscal es su nula o baja tributación, en relación al resto de los países del mundo, por lo que aunque se llegue a pagar alguna cantidad de impuestos, esta siempre será menor a lo que se pagaría en el país de origen de la persona física, pero además de esta ventaja, una persona física podría usar un paraíso fiscal con fines de planificación de herencias y legados, sobre todo en el caso de que la persona posea bienes en diversos países, evitando con ello una múltiple imposición por la herencia.

La figura jurídica por excelencia para ser usada en estos casos es el fideicomiso o trust constituido en estos territorios, donde la flexibilidad legal permite a los particulares proteger su patrimonio frente a reclamaciones por responsabilidad civil en caso de insolvencia, pero también permite asegurar la libertad de disposición testamentaria con mínimos requisitos.

Como es posible observar, un paraíso fiscal no necesariamente puede ser usado con fines y ánimos delictivos, sino que sus ventajas financieras y fiscales pueden ser aprovechadas por personas físicas con el suficiente poder económico con fines de protección y transmisión patrimonial, entre otros casos.

Mientras que una persona moral puede aprovechar otras ventajas financieras y fiscales que ofrece un paraíso fiscal, tales como el no pago de impuesto por los ingresos obtenidos del extranjero, así como de los dividendos obtenidos de filiales, el libre movimiento de los capitales, la ausencia de control de cambio, etc.

Por lo que con la finalidad de aprovechar estas ventajas, es común encontrar que grupos multinacionales centralicen la gestión empresarial en estos territorios, o bien, establezcan intermediarios comerciales en ellos, aunque quizá lo más usual sea la inversión a través de holdings.

En lo que se refiere a los medios para poder llevar a cabo a esto, pues es de notar que existe toda una estructura de consultoría y asesoría al respecto, integrada por una diversidad de despachos y firmas que promocionan sus servicios de creación y gestoría de empresas en los paraísos fiscales, a través del Internet, pero también en revistas y periódicos de gran prestigio, como The Wall Street Journal o The Financial Times, donde ofrecen la creación de una empresa en un paraíso fiscal por cantidades bastante accesibles, pero además también ofrecen el servicio de “prestanombres” o “testaferros” para los accionistas y consejeros de la empresa, y así cubrir la identidad del verdadero propietario.

Por una cantidad adicional ofrecen asistencia para abrir cuentas bancarias y facilitan la firma de terceras personas para que los movimientos bancarios queden registrados a su nombre, así como también se facilita al cliente toda la documentación relacionada con la constitución de la empresa, tales como certificados de acciones, acta constitutiva, sellos, etc.

Algunos mas ofrecen tarjetas de crédito que no dejan rastro, e incluso y bajo el argumento de protegerse contra secuestradores y terroristas, hasta ofrecen pasaportes de camuflaje y hacer desaparecer el nombre de la persona de todas las computadoras y bases de datos.

Según un informe del año 2007, los paraísos fiscales preferidos para realizar operaciones son las Islas Caimán, Panamá, Islas Vírgenes y Bermudas, señalándose que cerca del 80% del dinero que opera en los paraísos fiscales son inversiones bancarias o de servicios financieros, de cuenta a cuenta, y en sociedades de cartera, es decir, en holdings.

Por lo que de acuerdo a lo anteriormente citado, hay quienes clasifican a los paraísos fiscales en función al tipo de personas (físicas o jurídicas) para quienes resultan más atractivos debido a sus ventajas financieras y fiscales. Por lo que los clasifican de la siguiente manera:

1.- Paraísos fiscales que pretenden atraer personas físicas, tales como Andorra, Campione o Mónaco.

2.- Paraísos fiscales interesados en atraer personas jurídicas, es decir, empresas, tales como Países Bajos, la isla de Jersey, Liechtenstein o Nauru.

3.- Paraísos fiscales mixtos, es decir, aquellos interesados tanto en las personas físicas como en las empresas, tales como las Bahamas o las Islas Caimán.

Más sin embargo, sin importar que tipo de personas atraigan en mayor cantidad, todos estos territorios o países cumplen con alguna o todas las características que identifican a este tipo de territorios:

1.- Confidencialidad, secreto y anonimato respecto a la información de los dueños de las empresas, titulares de cuentas bancarias, etc.

2.- Estabilidad política. Nadie está dispuesto a inmovilizar gran parte de su fortuna en un país asolado por los golpes de Estado.

3.- Divisa fuerte. Nadie deposita gran parte de su riqueza en una divisa de la que se pueden esperar devaluaciones significativas.

4.- Existencia de regímenes fiscales distintos para nacionales y residentes extranjeros.

5.- Buena red de comunicaciones: carreteras, aeropuerto, puerto naval (si es posible). En muchos casos se trata de lugares turísticos, de forma que el inversor extranjero aprovecha momentos de vacación para realizar gestiones, depositar dinero, etc.

6.- Suficiente infraestructura jurídica, contable y fiscal, con un buen número de asesores, consultores, abogados, etc.

Es claro y evidente que las ventajas ofrecidas por un paraíso fiscal pueden ser aprovechadas por personas con fines distintos, entre ellos, por supuesto, el de evadir impuestos y/o ocultar ganancias de actividades ilícitas, pero también es posible se aprovechen con fines legítimos, de seguridad personal y de protección y transmisión patrimonial.

       

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